Si en una realidad paralela te propusiese el siguiente plan, sabiendo que puedes cumplirlo en un breve periodo de tiempo… ¿lo cumplirías?

Bien, lógico y evidente, estarás esperando saber de qué plan se trata, vamos a ello:

LANZARTE EN PARACAÍDAS

Has leído bien, volar alto, y, una vez arriba, soltar, y dejarte caer…

No sé la respuesta que se habrá configurado en tu mente, pero, más allá del plan en sí, hay un arsenal de conductas y sensaciones (no expresadas) que se manifiestan en un

“SÍ, LO HARÍA”

“NO, NI DE BROMA”

Bien, las sensaciones son el resultado de muchos ingredientes: miedo, inseguridades, ganas, valor, motivación, desilusión, riesgo, peligro, confianza, desconfianza…

Y así es como, a partir de una simple pregunta, observo y descubro que tipo de guiso se está cociendo en el interior de cada una de las personas que se sientan frente mío y se desnudan de alma.

Porque el primer paso es reconocer que mostrar las vulnerabilidades es un pasaporte que conduce (de manera probable) hacia el éxito en cuanto del autoconocimiento se trate.

La pregunta formulada es simplemente la punta de un iceberg imaginario que muestra las ganas de vivir, de riesgo, de probar, de asegurar… vivir una vida lo bastante cercana a la adrenalina.

El no querer hacerlo simplemente invita a entender que hay miedos que, muchas veces, funcionan como protectores y, otras muchas, son agente primero de bloqueos y parálisis.

Felices decisiones